Entre presidenciables o, si se quiere, para no exagerar,
aspirantes, o posibles competidores, circula una encuesta que preocupa a más de
uno: Si hoy fueran las elecciones (lo serán hasta 2018), la disputa estaría
entre Margarita Zavala (primera en la lista no por panista y ganadora, sino por
mujer), Eruviel Ávila, Andrés Manuel López Obrador y un independiente, quizás
Jaime “El Bronco” Rodríguez.
En cualquier combinación, sin el candidato independiente,
el resultado sería de tercios; en todo caso, éste serviría para arrebatar votos
al candidato de Morena.
Para decirlo de otra manera, López Obrador no es peligro
para México, pero sí para todos los aspirantes, incluidos los independientes.
Y eso que la encuesta se realizó antes de la visita de
Andrés Manuel a Roma y del saludo con el Papa Francisco que le consiguió el
cardenal Norberto Rivera.
Dirán que alucino, pero es la encuesta de un aspirante
sólido sin proclividad a jugar con números fabricados que le digan lo que
quiere oír. La ventaja ofrecida por el aviso a tiempo del encuestólogo reside
en la oportunidad de revisar la estrategia.
Lo curioso, en todo caso, es la irrupción del gobernador
del Estado de México en igualdad de circunstancias con la esposa del ex presidente
Calderón y el factótum de Morena, así como la ausencia de los priístas
conspicuos, los secretarios de Hacienda y Gobernación, así como de la nueva
estrella del gabinete, el titular de Educación Pública, el desaparecido José
Antonio Meade y el líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones.
Ahora bien, la encuesta parte del supuesto de la
participación de Margarita y Eruviel, y no pone nombre ni rostro al
independiente; en el caso de la panista y del priísta tienen largo trecho por
recorrer.
La ex primera dama necesita vencer las resistencias
internas en el PAN, que no son pocas, y el gobernador mexiquense requiere ganar
la elección en su entidad, evento nada fácil por la existencia de 2 elementos
fundamentales en la selección del candidato a sucederlo que podrían provocar
migraña a Eruviel: Las necesidades electorales de Beltrones y el pragmatismo o
el cariño del Presidente Peña Nieto, mano en la postulación de cualquiera de
sus paisanos.
¿En dónde están los ausentes?
Osorio, bien librado en la encuesta, pese a las
sangrientas travesuras del “Chapo”; mal Videgaray, no obstante la anunciada
“flexibilización” en materia fiscal; inexistente aún Nuño, que busca crecer a
costillas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación; Meade,
del que aún se espera una sorpresa que se retrasa, y Manlio, dependiente de la
fecha (noviembre o hasta enero próximo) que decida Peña Nieto para echar a
andar las candidaturas a gobernadores y de la buena voluntad de Luis.

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